miércoles, 6 de enero de 2016

Knight of Cups (Terrence Malick)

Terrence Malick



Desde hace años el cine de Terrence Malick ha venido desmaterializándose, con un claro punto de quiebre desde El Árbol de la Vida, aunque en El Nuevo Mundo ya mostraba algunos indicios. A partir de ese punto, Malick ha venido mostrando un cine más experimental (del usual) en distintos aspectos, desde el narrativo hasta en la misma dirección de actores, con muestras reiterativas de imágenes, escenas y ambientaciones parecidas de las mostradas en su obra maestra El Árbol de la Vida. Desde esta película, Malick llegó a un nivel tan alto y se puso la vara muy alta a sí mismo, y él mismo aún parece hechizado con lo alcanzado en ese filme, que al mismo tiempo fue tan general y ambicioso, que muchas cosas cabían en él. Es por esto, que en sus posteriores trabajos, Malick inició con una especia de trilogía del amor o de las relaciones de pareja, iniciando con “To the Wonder”, y llegando al filme que motiva esta reseña, “Knight of Cups”, la segunda parte de esa trilogía. Si en To the Wonder, la narración se diluye y los personajes se desdibujan en la pantalla y se funden con la fotografía, con voces en off que acompañan y reflexionan junto con el espectador, en Knight of Cups no se encuentra exenta de esto, sino que al contrario, lo magnífica. 




Christian Bale



Crítica de la película Knight of Cups



Si hay algo general en el cine de Malick, y que lo he mencionado en post anteriores, es que para él los actores no son importantes, y no es algo contra los actores, porque todos los mejores hacen fila para trabajar con él; es porque en el cine de Malick, los actores y los personajes son instrumentos necesarios para la narración, son complementos de la obra en general, son a veces elementos simbólicos, emociones y animas con cuerpo. Y supongo que a los actores les gusta eso, porque les permite desaparecer dentro de la obra, y nunca llevan el peso general de la película. En Knight of Cups, como inició en To the Wonder, los actores no tenían guión sino pequeñas descripciones de sus personajes, y Malick les daba pequeñas indicaciones, e incluso les mandaba torpedos, que eran grupos de personas, para generar emociones naturales en sus personajes. Hay una escena en la película donde dos de los personajes, Christian Bale y Natalie Portman, se encuentran observando exposiciones de arte contemporáneo en un museo. Y resulta curioso, que la misma película tendría cabida como reproducción en ese museo; es una obra de arte contemporáneo, abstracta, y desde ese punto de vista me parece válido e interesantes las intenciones del director, los experimentos con la cámara, con el discurso, con los actores, etc. Y aparte de la forma y las intenciones tras la obra, en el aspecto y estructura narrativa, también me parece interesante que juegue con una división clásica de capítulos, los cuales están nombrados como las distintas cartas del Tarot, por algo su título traducido “Rey de Copas”. Aparte de eso, el mismo filme nos da una pista al inicio, al narrar la historia que el padre del protagonista le contaba de niño, sobre un príncipe y su padre, el Rey del Oriente…. Esta es una pequeña pista sobre la esencia del filme, y a partir de allí iniciaremos un viaje conjunto, sin límites de tiempo y espacio, junto con Rick, quien a la vez con la recurrente voz en off, nos hace participes de su conciencia, sus cavilaciones y sus distintas reflexiones.  



Cate Blanchett


Y ahora, lo más importante, que es lo que la película generó en mí. Pues vi cosas que adoro en el cine y adoro en Malick, que es la belleza de sus imágenes, la poesía, la evocación, planos impecables, una gran fotografía del gran Emmanuel Lubezki… aunque debo decir que si percibí un mayor problema o conflicto en el montaje, no todas las imágenes fluyen como una canción o una melodía, sino que algunas de alguna forma interrumpen la sincronía de esta gran partitura… Pero en general sigue siendo una bella muestra de cine, sobre un hombre atormentando por su pasado y sus demonios personales, que le impiden vivir su vida tranquilamente. Rick, es una especie de Don Juan moderno o un Casanova, que trata de llenar sus vacíos internos con otros excesos, que vienen desde su infancia, cuando era un pequeño príncipe, y su padre, el Rey del Oriente lo envió a una misión... Un hombre, exitoso de adulto pero sumergido en la banalidad y la superficialidad de su oficio, que al parecer es el de productor o guionista de cine.



Christian Bale


Natalie Portman



Aún así, a pesar de que me gustaron muchas cosas, quedo un poco frio en algunos momentos y en resultado final, porque aunque percibo las intenciones, el efecto no es totalmente efectivo… Pero es admirable que Terrence Malick con 72 años, y una carrera admirada por cinéfilos, críticos y cineastas, aún siga innovando su estilo y proponiendo cosas nuevas al cine. 

(7/10)


Trailer de Knight of Cups









Cate Blanchett

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