viernes, 14 de octubre de 2016

Bob Dylan y Haruki Murakami: Sobre Nobel de Literatura 2016

Premio Nobel de Literatura 2016



El día de ayer 13 de Octubre, día del anuncio del Premio Nobel de Literatura 2016, hice la siguiente publicación en la página de Facebook de mi blog "A.S.B Virtual Info", sobre el paralelo entre la obra de Murakami y la inclusión de la figura de Bob Dylan. Como el post tuvo tanto éxito, pensé extenderlo a mi blog, para que tenga mayor difusión.

Inicialmente, me gustaría decir que soy un gran lector y amante de la literatura y la narrativa. Desde hace años espero el anuncio del Premio Nobel de Literatura, como si fueran los Premios Oscar, o algo así. He salido decepcionado muchas veces, pero en otras ocasiones he conocido y descubierto autores que no sabía que existiesen. Por eso, desde muy temprano del 13 de Octubre, estaba esperando el anuncio. Como Haruki Murakami es uno de mis escritores favoritos contemporáneos, cada año espero su consagración en estos premios, y este año no era la excepción, creo que hay otros cuantos autores que suman méritos para ser considerados. También desde hace años que sigo el Nobel, sé que Bob Dylan era uno de los constantes nominados, por eso para mí no fue una gran sorpresa su triunfo... y al contrario, me alegró muchísimo. Dylan es uno de los grandes compositores de la historia de la música, tiene varios himnos musicales, sus letras son profundas y poesía pura, son narrativa, son poesía, son emoción, son denuncia, y son literatura. Es cierto que hay otros compositores muy buenos en la música, pero pocos con la gran influencia de Dylan, y una influencia que trasciende el ámbito musical, en la literatura (Generación Beat, etc.), y en diversos campos de la cultura popular. Además, que si tiene producción narrativa (no musical), su libro "Tarántula", textos autobiográficos, entre otros. Pero sólo por sus canciones, es más que merecedor de este reconocimiento. Invito a todos los que no lo han escuchado, a que lo busquen y lo descubran, la respuesta está en sus propias canciones. 

Sin seguirme extendiendo, comparto el post que hice ayer:    


Para los que se han burlado de Haruki Murakami, por "perder" nuevamente el Premio Nobel de Literatura, y hasta los que han atacado al mismo Bob Dylan... Murakami debe estar muy feliz con el premio a Dylan, ya que lo admira mucho, y para los que lo hemos leído, sabemos que la música, y la buena música siempre hace parte de sus novelas. Precisamente Dylan también aparece en una de sus novelas más famosas. En "El Fin del Mundo y el Despiadado País de las Maravillas", hay un capítulo, el 33, que se titula: "Colada en día lluvioso. Coche de alquiler. Bob Dylan". A continuación dejo algunos fragmentos:


"Su sonrisa me llevó a recordar a una compañera de clase de cuando iba al instituto. Una chica inteligente, de carácter franco y abierto. Según había oído, se había casado con uno de los líderes del movimiento revolucionario que había conocido en la universidad y había tenido dos hijos, pero se había marchado de casa, abandonando a sus hijos, y nadie sabía dónde se encontraba. La sonrisa de la empleada de la agencia me recordó a la de mi compañera de instituto. ¿Quién habría podido prever que aquella jovencita de diecisiete años, a quien le gustaban J.D. Salinger y George Harrison, tendría, unos años después, dos hijos con uno de los líderes del movimiento revolucionario y luego desaparecería sin dejar rastro?
—¡Ojalá todos los clientes fueran tan precavidos como usted! —comentó la joven—. Los paneles digitales de los últimos modelos son difíciles de manejar si no se está acostumbrado.
Asentí. Vamos, que yo no era el único novato.
—¿Dónde tengo que pulsar para sacar la raíz cuadrada de 185? —pregunté.
—Para eso tendrá que esperar a que salga el nuevo modelo —dijo ella, sonriendo—. ¿Es Bob Dylan?
—Sí —dije. Bob Dylan estaba cantando Positively Fourth Street. Aunque hubiesen pasado veinte años, una buena canción seguía siendo una buena canción.
—A Bob Dylan enseguida se le reconoce —dijo ella.
—¿Porque es peor con la armónica que Stevie Wonder?
Ella se rió. Me gustó que se riera. Todavía era capaz de hacer reír a una mujer.
—No, no es por eso. Es que tiene una voz muy especial —dijo ella—. Su voz recuerda a un niño de pie delante de la ventana, mirando cómo llueve.
—Es una descripción muy acertada —dije. Y lo era. Yo había leído varios libros sobre Bob Dylan, pero jamás había encontrado una descripción tan exacta. Concisa, llena de precisión. Cuando se lo dije, se ruborizó un poco.
—No sé. Simplemente, eso es lo que siento.
—Es muy difícil expresar en palabras lo que uno siente —dije—. Todos sentimos un montón de cosas, pocas personas son capaces de transmitirlo bien con palabras.
—Me gustaría escribir una novela —dijo.
—Seguro que sería una buena novela.
—Muchas gracias —dijo.
—Es raro que una chica tan joven como tú escuche a Bob Dylan.
—Me gusta la música antigua. Bob Dylan, los Beatles, The Doors, The Birds, Jimi Hendrix...
—Algún día me gustaría hablar un rato contigo —dije.
Ella ladeó ligeramente la cabeza, sonriendo. Una chica guapa conoce trescientas formas distintas de responder a eso. Y puede utilizar cualquiera de ellas con un hombre divorciado, fatigado, de treinta y cinco años. Le di las gracias y arranqué. Dylan cantaba Memphis Blues Again. El encuentro con aquella joven me había puesto de muy buen humor. Había sido una suerte elegir el Carina 1800 GT Twin Cam Turbo.

(...)

Tardé bastante en dejar atrás el lugar del accidente, pero aún faltaba mucho tiempo para la hora de la cita, de modo que seguí escuchando tranquilamente a Bob Dylan mientras me fumaba un cigarrillo. Traté de imaginar cómo debía de ser estar casada con un líder de un movimiento revolucionario. ¿Se podría considerar el movimiento revolucionario una profesión? No era propiamente una profesión, claro está. Sin embargo, si la política se considera una profesión, la revolución debería considerarse una derivación de ésta. Pero yo estas cosas no las tenía muy claras.
¿Hablaba el marido, al volver a casa, del progreso de la revolución mientras se tomaba una cerveza?
Bob Dylan había empezado a cantar Like a Rolling Stone, así que dejé de pensar en la revolución y empecé a silbar al ritmo de la música. Todos nos íbamos haciendo viejos. Era algo tan innegable como la lluvia."

(El Fin del Mundo y el Despiadado País de las Maravillas, de Haruki Murakami)




Alejandro Salgado Baldovino (A.S.B)
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Alejandro Salgado Baldovino (A.S.B)



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